El sueño y los trastornos de conducta

Dormir bien es fundamental para los niños de todas las edades. El sueño cumple una función diferente en cada etapa del desarrollo. Durante este periodo de “descanso”se establecen conexiones neuronales que ayudan a fijar los conocimientos adquiridos durante el día, se liberan hormonas del crecimiento y se reinicia el complejo sistema de nuestro cerebro. Es por ello básico y necesario, como ya he mencionado previamente en este blog, establecer rutinas y hábitos de sueño saludables que ayuden al niño a dormir todo el tiempo que su cerebro en desarrollo necesita.

Los niños deberían dormir un total, contando lo que duermen por la noche y las siestas durante el día, de:

  • 0-2 meses: entre 12 y 18 horas
  • 3-11 meses: entre 14 y 15 horas
  • 1-3 años: entre 12 y 14 horas
  • 3-5 años: entre 11 y 13 horas
  • 5-10 años: entre 10 y 11 horas
  • 10-17 años: entre 8 y 9 horas

EL TDAH

La falta de sueño puede tener un impacto fuerte en el desarrollo neuronal del niño y afectar el desarrollo de capacidades cognitivas avanzadas como son la auto-regulación o la capacidad de abstracción. Paralelamente, la falta de sueño afecta directamente la conducta del niño, haciendo que esté más nervioso, irascible e irriitable, haciendo que nuestra tarea como padres sea más compleja.

De hecho, hay una línea de investigación que busca identificar la relación existente entre la falta de sueño y el trastorno del TDAH. En este contexto, se ha encontrado que diferencias en las horas de sueño entre los niños influía en la manera en la que unos y otros se comportaban, teniendo aquellos con menos horas de sueño comportamientos más conflictivos y trastornos de conducta más frecuentemente.

Como apunta la autora Heather Turgeon (en su libro The Happy Sleeper) “Los niños con problemas de sueño tienden a tener índices de TDAH más altos, y viceversa (los niños con TDAH tienden a tener más problemas de sueño que los niños sin el trastorno). De hecho, algunos estudios apuntan a que tratando los problemas de sueño sería suficiente para eliminar los problemas de hiperactividad y atención para algunos de los niños”.

 

NO TENGO SUEÑO

En este contexto, es importante que como padres tengamos claras dos ideas que van a ayudarnos en este aspecto tan importante de la vida de nuestros pequeños:

– Los niños cuando están cansados no van menos, van a más. Seguro que habéis tenido la experiencia como padres de ver a niños “pasados de rosca” que están sobre-excitados, saltando, corriendo o pidiendo que les cuenten un cuento más. Su conducta o su forma de actuar no puede ser una referencia para nosotros para juzgar si están cansados o no. Aquí se puede observar la conexión entre la falta de sueño y los trastornos de conducta como el TDAH.

– Los niños no saben cuando tienen sueño. Dependen de los adultos para que establezcamos horarios y les digamos cuando es el momento de irse a dormir. ¿Habéis escuchado alguna vez a un niño decir “Estoy muy cansado, me quiero ir a la cama”?

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